
El 31 de agosto de 1968 el fuego olímpico llego por primera vez a territorio español. Era la la llama olímpica que camino de México honraba con su recorrido la ruta del descubrimiento de América. Tras su encendido en Olimpia, el 23 de agosto de 1968, y su paso por Génova llegó por mar a Barcelona ocho días después. Recibida por el vicepresidente del COE, Anselmo López, la antorcha fue portada por los atletas Enrique Bondía y Alfonso Gabernet desde la Puerta de la Paz hasta, el corazon de la ciudad, la Plaza de Catalunya donde se le tributo un masivo y entusiasta recibimiento. En aquel acto, el entonces presidente del COE, Juan Antonio Samaranch dijo una frase premonitoria cuando, tras destacar la importancia que Barcelona hubiera sido elegida como la puerta de entrada en su itinerario español, expreso su deseo que la próxima vez que la llama olímpica llegase fuera para alumbrar unos juegos olímpicos en España: "Si nuestra generacion no alcanza este honor, habremos de dejar todo dispuesto para que lo obtenga la próxima". No hizo falta, venticuatro años después la llama volvió pero esta vez para quedarse. El 1 de septiembre de 1968, tras discurrir por las principales calles barcelonesas la antorcha enfilo la Avenida Diagonal para iniciar su itinerario español. Precisamente en la Diagonal, a la altura de la calle Tuset, se produjo un incidente al explosionar una de las antorchas en el el momento del relevo entre Mariana, hijo del presidente de la federación barcelonesa de atletismo, y el ex atleta internacional y olímpico Gregorio Rojo de cuyas resultas ambos sufrieron alguna lesión y quemaduras leves en manos y rostro. No fue la única vez que en su largo camino hacia México se produjeron incidentes similares. La causa fue que el combustible usado, un solido compuesto por nitratos y azufre, carbonatos de metales alcalinos y siliconas, que permitia una llama perdurable durante largo tiempo presentaba el inconveniente que, en determinadas condiciones, era muy volátil y producía pequeñas e inesperadas explosiones que causaron quemaduras leves los portadores afectados. En su itinerario español, camino de México el fuego olímpico discurrio por Lleida, Zaragoza, Medinaceli, Guadalajara, Alcalá de Henares, Madrid, Toledo, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Mérida, Sevilla, Huelva y Moguer desde donde por mar inicio su singladura hacia el continente americano. Desde su salida de Barcelona hasta su llegada a Moguer, la llama transito por territorio español algo mas de 88 horas, transportada en relevos a pie por 1286 personas, dándose la simbólica circunstancia que el ultimo relevo estuvo a cargo de Cristóbal Colón y Carvajal descendiente en línea directa del descubridor de América La indumentaria de los portadores estaba compuesta de camiseta blanca, cruzada por tres franjas horizonates de color verde, blanco y rojo y en el centro la figura de una paloma, y pantalones, también blancos, que lucían en un recuadro la bandera del país al que pertenecían.
Fotos: Portada de "El Mundo Deportivo" del 1-09-68 y momento culminante en que la atleta Enriqueta Basilio prende el pebetero del Estadio Azteca.









